Hay un instante en la cocina en el que el aceite chispea y el ajo empieza a hablar. Es ese momento mágico que huele a hogar, a domingo tranquilo, a Mediterráneo auténtico. Este pollo al ajillo, clásico de la tradición española, es sencillo pero lleno de alma. Y el alma está en el ajo GarlIT: limpio, potente, listo para dar sabor sin robar la escena. En una sartén grande, calienta un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Exprime medio limón sobre el pollo y añade los dientes de ajo GarlIT machacados. Déjalos dorar un momento, luego retíralos y resérvalos: ya han dejado su esencia. Dora el pollo a fuego alto y desglasa con vino blanco. Vuelve a añadir los ajos, baja el fuego y tapa. Cocina durante unos 25 minutos, cuidando que la carne quede jugosa. Cuando esté listo, pásalo a una fuente, añade el jugo de medio limón, perejil fresco, sal y pimienta. Y sírvelo caliente, con corazón.
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